miércoles, 30 de septiembre de 2009
la p m que lo parió dos veces
que la policía gorila arrestó opositores que protestaban contra los golpistas hijoeputas en honduras...
que la inteligencia gorila de la interpol, todos unos hijoeputas, publicaron la foto de lucía en los más buscados.
pero que grandísimos hijos de la chinagada se encuentra uno en los periódicos.
pero que falta de respeto... que atropello a la razón!
aguante lucía!!!!
la p m que lo parió
viernes, 25 de septiembre de 2009
de los múltiples míticos mágicos significados del paliacate
¿Que un porteño jamás lo usaría?, bueno, supongo que tampoco puedo decir que en el salvaje mundo de gente comecorazones al que pertenezco, el paliacate sea una prenda común. Básteme rememorar aquella bonita ocasión en que, por llevar paliacate y malaspecto -que no es o mismo pero es igual- en una mudanza allá por las Tolucas, una ñora y los vecinos del edificio me agarraron de su pendejo.
En México, quizá sólo lo use la banda en las manifestaciones, los trabajadores en el campo, los chavos de los diablitos en la central de abastos o los luchadores en Atenco. Quizá, fuera de estas circunstancias (el conocimiento empírico ha demostrado que ni siquiera los latinoamericanistas lo emplean), quien use paliacate en la vida cotidiana deba ser fodongo, un tanto exhibicionista, un poco ridículo o un poco conciente de que sus orejas lucen más ridículas con gorrita. Quizá, como un tipo que tiene no sólo uno sino dos paliacates, deba empezar a adoptar la historia del padre cazador del tatanca búfalo.
domingo, 20 de septiembre de 2009
yo, negras
El pibe miró hacia arriba y me dijo con cierto desdén, "bueno, él te va a ganar", señalando a un don como de sesenta tacos que ya caminaba hacia nosotros. A la primera ojeada estuve plenamente de acuerdo con el chavito, pero ya no era cosa de rajarse a pesar de saber que la causa estaba perdida de antemano. El don tenía esa mirada peculiar de los que otean la presa y van por ella. Seguro no le pareció muy bueno que me anduviera pasando de lanza con el chavito, así que se acerco tranquilo y me la cantó derecho. Pus como vas don -estuve a punto de soltarle el bonito "ya estas peinado pa'tras", pero seguro no hubiera comprendido- y empezó todo. Supongo que era el viento frío que calaba aquel día lo que me hacía temblar, eso y los nervios, la adrenalina que se pasea alegremente por el cuerpo ante el mínimo pretexto. El don, viejo lobo, no se alocó; como alguien que está acostumbrado a este tipo de encuentros callejeros, primero me midió, vio que en el fondo era malo, que era el típico gandalla de morros y se puso más entrón. Debo decirlo, aguanté vara, no era fácil, el don tenía mucha cancha y yo hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a nadie, pero aguanté vara. El asunto iba bien, un toma y daca de lo lindo. Defensa arriba, no descuides la izquierda, creo que se va a abrir al siguiente ataque, no pierdas la cabeza. Los mirones se arrejuntaron, esperando ver como el viejo lobo -al que por lo visto ya varios conocían- corregía al chabón y le daba su estate quieto. En un momento me vi rodeado por esos rostros extraños y acechantes -sin duda esperaban su turno de ponerme en mi lugar-, con las manos agarrotadas por el frío y los nervios a punto de quebrarme. Levanté la derecha, ensayé una defensa desesperada y al instante supe que todo estaba perdido. El don lo supo también, tal vez lo supo antes que yo, tal vez vio mis nervios. Con la diestra tomó el caballo y amenazó a mi reina, mientra que su alfil quedaba en una diagonal perfecta con mi rey. Un golpe limpio, bien ejecutado, que me dejó plantado. consumatum est.
Cuando un tipo le preguntó al don quien había ganado, el don, con su cara de buen tipo y el tono de quien invita a volver, respondió "él, por generosidad, me dio ventaja y me regaló una pieza". Me calló bien desde el principio, con sus gafas caidas y su andar cansino. Tras varias partidas muy buenas, di las gracias al don y lo dejé ahí, en su puesto de libros de la plaza Congreso, con la certeza de que vendrá la revancha.
martes, 8 de septiembre de 2009
pibe! subí las manos cabrón!
lunes, 7 de septiembre de 2009
a hurtadillas
domingo, 5 de julio de 2009
¿como van a caber tantos sueños en una caja de cartón?
La colección de la nueva revista de filología hispánica reposa en una caja de Ariel, mientras que cerca de dos milenios de historia de América Latina cupieron en una caja de Classyta, cuchara pastelera. ¿Donde quedó Ricoeur? ¿y Boorstin con sus descubridores? ¿y Quino con sus monos? Recuerdo que mandé juntos al Moncho, a Del Paso y a Pacheco. Serna, el buen Enrique Serna que, desde la primera página se su Orgasmógrafo me dice "por el placer de encontrar un lector como tú" duerme esta noche en una caja de saldeuvas Picot.
Los últimos siempre serán los primeros, por eso los que cayeron en las cajas hasta el final fueron Borges, Bioy Casares, la Rayuela y los cuentos completos del cronopio, los relatos de Cercas. Tal vez me remordía la conciencia imaginarlos encerrados, sin luz, sin vida, como si fueran simple papel. Tal vez no quería llegar al día en que tuviera que despertar y darme de bruces con su ausencia. Seguro soy un lector anticuado y ortodoxo, que toma a los libros como esos amores de toda la vida; uno de esos que piensan la lectura inevitablemente ligada al café y los cigarrillos, pues leer y releer no es otra cosa que charlar con un viejo y querido amigo, y todo mundo sabe que no se charla sin el tabaco en el café.
martes, 30 de junio de 2009
la multitud errante II/II
Primero un departamento en el piso 800 de un destartalado edificio en la Jardín Balbuena, donde uno tenía que interrumpir la comunicación telefónica cada vez que un avión pasaba por el pinche escándalo. Año siguiente, un nuevo hermano y un departamentito en la colonia Relojeros, por la Viga y Churubusco, en un edificio más viejo que el anterior y oscuro como la chingada. Dos años más y va de nuez, ahora marchando al destierro en el norte de la ciudad (echando mano de la atinadísima expresión que le escuché a Francisco Hernández). Caímos en Tlalnepantla y cayó un nuevo hermano, bueno, hermana para ser precisos.
Tras conocer tres departamentos en la vulgarmente conocida Tlane, fuimos a parar hasta los confines del mundo conocido, en una colonia de cuyo nombre no me quiero acordar, esta vez sin un nuevo hermano y con un perro, lo que a mi juicio constituyó una gran innovación. Era 1995, yo caminaba con mi carita de pendejo en los pasillos del CCH Azcapo, al que acababa de entrar, hacía dos horas de ida y las respectivas de regreso escuchando a Martín Hernández en la gloriosa Radioactivo 98.5, y aprendía a convivir con un barro que se instaló por meses en mi nariz. De buenas a primeras, ¡zaz!, se murió el perro y nos pescó la de andamos huyendo Lola, y de un día para otro tuvimos que largar a la virreinal Puebla.
Viví en Puebla diez años, tiempo justo para hacer una vida con la Areli, una prepa y una licenciatura que más parecía técnica, en la buap. Allá se detuvo la tradición del andar a salto de mata y solamente tuvimos dos hogares, el último, donde actualmente reside mi bandera, con otros dos perros claro.
Uno siempre acaba regresando a los orígenes, por eso hace tres años que vivo en el defe, en el pisito que la Are y yo hemos construido como un hogar. Es difícil hacerse a la idea de comenzar una nueva mudanza, tan difícil que en lugar de empacar me siento a escribir posts interminables, mientras miro de reojo a la flaca que ríe frente a mí, en su pedo y en su chat con el Samuel. Sacando cuentas, he vivido en diez casas distintas, por eso hice la primaria en cuatro escuelas, por eso estoy acostumbrado a empacar mis mugres y agarrar rumbo en nuevos horizontes. Por eso me considero un chilango cabal, uno más en esa multitud errante que va de un lado a otro de la ciudad, cumpliendo con modernas historias que se deben escribir en códices con patitas y cerritos. Como los demás, entre mudanza y mudanza he aprendido a aceptar mi destino y a reconocer que el arraigo, para los que nunca han podido hacerse de una casa propia, se tiene hacia la ciudad misma, hacia la canalla ciudad.

domingo, 28 de junio de 2009
la multitud errante I/II
Supongo que esta sensación me viene de familia. Como tantas, como todas, mi banda se origina en las migraciones de la gente del campo que, escapando a la miseria rural, se inscribe en la miseria urbana de la gran capital de las primeras décadas del XX, apenitas después de la Revolución. La memoria se remonta a la bisabuela María Manuela, mujer nahuatlaca, de duro talante y mirada tristísima, que habiendo nacido en Acajete, Puebla, se me fue a casar allá por Veracruz. Tras algunos años de matrimonio y madriza, como mandaba el canon, una madrugada emprendió la graciosa huida con dos hijos propios y una endilgada (personaje de un futuro post), que el marido había tenido con una jarocha y después se la llevó a Manuela (hágame el cabrón favor), como también mandaba el canon. La bisabuela, apenas bilingüe, analfabeta y con tres lobeznos, llegó al defectuoso en los tiempos de mi general Elías Calles, con una mano atrás y otra adelante, a refugiarse en casa de una comadre donde a los tres días empezó a apestar. Cuenta la memoria oral que, desesperada y sin un quinto partido por la mitad, doña Manuela se sentó a llorar en la calle, y que la gente al verla tan desgraciada le tiró alguna moneda. La bisabuela pensó, si por no hacer nada me dan alguna ayuda, mejor vendo algo, y así comenzó a vender naranjas en una acera. Con los años el negocio progresó y cambió de giro, hasta vender dulces a la salida de un cine. En aquellos años de miseria, la bisabuela y sus chamacos cambiaron de residencia en varias ocasiones, de cuartito en cuartito y de vecindad en vecindad.
Corrieron las aguas del río, mi abuela Nata creció y un buen día tuvo que retirarse de los salones de baile a los que era fiel devota, al caer presa del matrimonio. Mi vieja, que era el azote de las pistas al compás de Pérez Prado, de Acerina y su danzonera y de Luisito Alcaraz, se fue a vivir con su respectivo -que por las cochinas ironías no gustaba del baile- a los rumbos de la colonia obrera, la “pobrera” pa' los cuates. Enclavada en el primer cuadro de la ciudad, la pobrera era una de esas colonias que los currutacos y petimetres porfirianos cedieron al leperaje, tapizada de vecindades de quinto patio, niños panzones y perros famélicos. En esta colonia, tan parecida al callejón del Cuajo de los Burrón, tan cantada por el buenazo del Chava Flores, el matrimonio y su creciente prole recorrieron varias moradas, que por no tener a mi vieja a un lado en este momento me veo imposibilitado de detallar. El chiste es que andaban del tingo al tango pues.
sábado, 27 de junio de 2009
en el reino de la infamia, Aristegui miente
Hace unos días, el lunes 22 de junio, Carmen Aristegui abrió su espacio radiofónico de MVS noticias al periodista Jenaro Villamil, para comentar el libro que este (articulista de cabecera de Proceso) acaba de lanzar al respecto del circo mediático que ha impulsado al siempre guapo gobernador del Estado de México, Enrique "golden boy las traigo muertas" Peña Nieto, para las presidenciales de 2012. Sobre el príncipe encantador, novio de la también encantadora gaviota, me ahorraré por el momento los comentarios, pues creo que todos coincidimos en que es un pobre pendejo, matón de poca monta. Mi molestia va sobre la respuesta de Televisa al respecto de tal entrevista.
Al día siguiente, los lectores de la prensa escrita a nivel nacional, se encontaron con el iracundo desplegado de Televisa en respuesta a lo dicho por Aristegui y Villamil. A plana completa, la televisora clamaba "Carmen Aristegui y Jenaro Villamil MIENTEN". El yo acuso del honorable consorcio televisivo arrancaba afirmando que "Grupo Televisa ha resistido paciente y tolerantemente los infundios que repetidamente se han divulgado sobre su desempeño" (las cursivas son mías; las mamadas son suyas), pero ante tanta injusticia, tanta malasangre que se ha vertido contra el honor de dicha empresa, "esta actitud no puede ni debe mantenerse". Punto por punto, la televisora, como el buen pastor, exhibía las cinco mentiras de ese par de gangsters del periodismo, y demostraba a su rebaño que su accionar ha estado siempre sustentado en la máxima de la verdad, la equidad y la imparcialidad. En tonos de la cruzada del bien contra las fuerzas malignas que amenazan a las conciencias inocentes, Televisa nos alertaba que periodistas como Aristegui y Villamil sólo se empeñaban en lapidar al justo.
En el reino de la infamia, ahora resulta que Aristegui y Villamil mienten (sí, parafraseando al señor López). !Cómo se atreve una empresa tan enlodada, tan repugnante como sólo lo pueden ser el SNTE, el PAN, la SCJN, el CEE y la otra televisora, a atacar a alguien como Carmen! ¿con qué cara nos vienen a hablar de la mentira? ¡Qué falta de respeto, que atropello a la razón! De Aristegui no hay nada que decir, pues los episodios que ha protagonizado hablan por sí mismos. Por mencionar tan sólo los más recientes: las llamadas del gober precioso y su cuate Kamel, destapar el fraude que se cocinaba con Hildebrando, dar cobertura a López Obrador, exhibir la mugre de la Ley Televisa, denunciar la pederastia en el clero mexicano, ser la única que denunció la violación y asesinato de Ernestina Ascencio a manos de las bestias del ejército, o la entrevista a De la Madrid. Pero no vale la pena siquiera mencionarlos puesto que lo último que alguien como Carmen necesita es que la defiendan.
Total, que sólo quería volcar un poco del coraje, decir por enésima vez que este pobre país estaría aún más jodido, mucho más, si no tuviéramos a Aristegui, y también por enésima vez gritar, aunque sea pueril, ¡Hijos de su chingada madre!
Para ver el mal chiste del desplegado:
http://www.elsemanario.com.mx/news/news_display.php?story_id=21850
Para ver la amplia y lúcida respuesta que dieron los alevosos Aristegui y Villamil: